29.11
2009

Horacio Coppola (Buenos Aires, 1906) era un joven sin una vocación definida cuando viajó a Europa en el año 1931. Su hermano Armando lo había iniciado en la fotografía y en la frecuentación de los intelectuales de su época. Asistió a las conferencias que dictó Le Corbusier en su visita a Buenos Aires en 1929 y colaboró con dos fotos para el Evaristo Carriego de Borges. Sin saberlo, estaba por emprender un viaje iniciático que cambiaría su mirada, aunque la inquietud y la experimentación eran ya parte de su personalidad. Recorrió España, Francia, Italia y Alemania, y hacia el final del viaje compró su primera cámara Leica, lo que le permitió tomar imágenes de alta calidad y al mismo tiempo jugar con los encuadres y proporcionar una ductilidad antes impensada para los fotógrafos que usaban la máquina de cajón.

Horacio Coppola - Los Viajes

Horacio Coppola - Los Viajes

Es aquí donde se sitúa temporalmente la muestra de fotografías en la galería Jorge Mara – La Ruche: durante el regreso de su primer viaje a Europa, con las fotos tomadas en los puertos de Brasil en que atracaba el barco que lo devolvería a su ciudad (San Salvador, Río de Janeiro, Santos), que ya muestran, al decir de Jorge Mara, “un punto de vista coppoliano”, el de un fotógrafo absolutamente en sintonía con todos los preceptos modernistas. Desconocemos si en este primer viaje vio las fotos de la vanguardia en Europa, o qué es lo que lo influyó, pero ciertamente se impregnó del espíritu de la época para brindarnos imágenes bellísimas e inusuales por sus encuadres y motivos. Chalupas con vendedores de frutas vistas desde arriba, las chimeneas de los barcos, las ciudades desde ángulos inusitados: el ojo del fotógrafo moderno ya está presente.

Coppola regresó a Europa en 1932, con un objetivo más definido: estudiar fotografía en la Universidad de Marburgo, en la cátedra de Historia del Arte de Richard Hamann. Quería especializarse en la crítica, empujado por su amigo filósofo Luis Juan Guerrero, pero el azar le tenía reservado otros planes. El Departamento de Fotografía de Marburgo había cerrado y Fritz Heller le aconsejó que se dirigiera a Berlín, a la Bauhaus, donde conoció a Grete Stern (que sería su mujer) y a Peterhans, su maestro. La forma correcta de tomar una foto, según Peterhans, era que el punto de cámara debía decidirse antes de encuadrar con el visor, y no a través del mismo. O sea que la foto ya estaba tomada antes del clic en la mente del fotógrafo. Y las fotos exhibidas ilustran con creces esta postura: su visión de ciudades europeas de entreguerras, como Berlín, Budapest y Londres, entre 1932 y 1935, ofrece imágenes de una Europa pobre y que todavía conserva sus tradiciones. Las fotos de Coppola guardan muchísima similitud con las de sus colegas europeos y estadounidenses. Aunque no circulaban imágenes con tanta facilidad como ahora, es asombroso comprobar en un estudio que hizo Mara buscando en archivos los temas comunes que los movieron a fotografiar la ciudad moderna: las vidrieras, los maniquíes, las bicicletas, los detalles arquitectónicos, las medianeras, los contrastes entre lo nuevo y lo viejo, los mendigos. Hay en todos esos artistas una conciencia, un darse cuenta de que el tema por excelencia del siglo XX sería la ciudad, la urbe moderna. Se percibe una urgencia, un desenfreno por registrar lo que sucede, y al mismo tiempo, un diálogo con el cine, su otra pasión. Hay una mirada atenta a la problemática social y la comunión de imágenes con quienes serán los popes de la fotografía moderna: Moholy Nagy, Brassai (sobre todo en las de París), Cartier Bresson, André Kertész, los grandes alemanes Otto Umber y Germaine Krull. No dejan de asombrarnos tampoco sus coincidencias temáticas con los fotógrafos estadounidenses, como Paul Strand y Edward Weston.

Sacar a la luz estas imágenes permite situar a Coppola entre los fotógrafos modernos y entender mejor sus imágenes posteriores de una Buenos Aires en transformación, que ya forman parte de nuestro acervo patrimonial.

Una mención aparte merece el libro Horacio Coppola. Los viajes , con los CD de las cuatro películas filmadas por el artista. Fue editado por el propio Jorge Mara junto con el el Círculo de Bellas Artes de Madrid, donde recalará la muestra el año próximo.

Horacio Coppola. Los viajes en Jorge Mara – La Ruche (Paraná 1133), hasta fines de diciembre.

Por Delfina Helguera
Fuente: Diario La Nación

24.11
2009

Feria Fotográfica en el Museo Simik

La Feria Fotográfica es un nuevo espacio, que se crea dentro del museo, para todos los días sábado, abierto a todo público, para venta, canje y service de artículos fotográficos antiguos.

Se trata de una feria donde los objetivos fundamentales son el encuentro de fotógrafos, coleccionistas, anticuarios, estudiantes, con el consecuente intercambio de conocimientos, experiencias y objetos.

Feria Fotográfica Museo Simik

Feria Fotográfica Museo Simik

En este nuevo ámbito, la venta y canje de elementos fotográficos, libros, accesorios, postales y fotografia antigua, será algo común de los sábados. Habrá espacio también para aquellos técnicos que ofrezcan service, reparación, o restauración de cámaras y fotografías.

Esta pequeña feria es un poco poner en práctica el sueño de quienes recorremos mercados de pulgas, locales de antigüedades, y anticuarios, buscando encontrar fotografías antiguas, cámaras, libros, accesorios de fotografía, lentes, etc.

Los puestos tipo feria que en las mesas del bar se armarán, será un paseo de sábado, para nuestro enriquecimiento cultural, visual y técnico.

El Museo Fotografico Simik no vende elementos fotográficos solo compra para incrementar su colección.

REGLAMENTO PARA LOS FERIANTES EN EL MUSEO FOTOGRAFICO SIMIK

1.-Se denomina feriante a toda aquella persona a la cual el Museo le cede un espacio, a modo gratuito, de dos mesas del bar, los días sábados de 9:30 a 18:30 hs, para que venda o canjee elementos fotográficos.

2.-El Museo no asume compromisos de reserva del espacio para cada puesto de los sábados venideros, sino que el puesto será otorgado a cada uno, sin reserva por orden de llegada.

3.-Cada Feriante es responsable de sus operaciones comerciales de venta y canje, siendo su obligación la entrega de las facturas correspondientes. El Museo no asume ningún tipo de responsabilidad sobre las operaciones de los puesteros.

4.-El Museo se reserva el “Derecho de Admisión” de los Feriantes.

5.- La prioridad de compra de cámaras fotográficas, accesorios, postales fotografía antigua y todo otro elemento que tenga que ver con la fotografia, la tiene el Museo, dentro y en los aledaños del museo.

6.-Ninguno de los Feriantes puede comprar elementos relacionados con la fotografia, ni dentro del museo, ni en los aledaños, como tampoco en otros lugares, en nombre del museo.

7.-Se pueden realizar operaciones de venta o canje entre feriantes.

8.-Cualquier oferta de venta (de visitantes o clientes) deberá ser dirigida únicamente al Museo o Persona Representante de éste.

9.-Los Feriantes pueden ofrecer service de reparación de cámaras fotográficas, flashes, objetivos, fuelles, restauración de cámaras de madera, etc. y todo tipo de elemento que tenga que ver con la fotografia. Además, restauración y puesta en valor de daguerrotipos, ferrotipos, negativos y positivos de vidrio y todo tipo de emulsión fotográfica antigua, tanto mediante procesos tradicionales como así también mediante procedimientos modernos.

Más informacion:
Museo Fotografico Simik
Av. Fco Lacroze 3901, Esq. Fraga – Chacarita
www.museofotograficosimik.com – 4554-5529