21.04
2010

Se exhiben cuatro series fotográficas inéditas que el artista, escenógrafo y vestuarista, realizó en 2007 y 2008. Murió en un accidennte el 21 de diciembre de 2008.

A fines de noviembre de 2008, la crítica de arte Mercedes Casanegra recibió un llamado de su amigo y artista, Carlos Gallardo. Le pedía que fuera a su taller a ver toda su última producción fotográfica.

“Acudí a su invitación. Las series estaban organizadas, las fotos enmarcadas, todo estaba listo y él quería mi opinión. Me retiré complacida y acompañada del intento de figurarme en qué sala de la ciudad las imaginaba colgadas”, cuenta Casanegra a Clarín. Un mes después, el 21 de diciembre, Carlos Gallardo murió en un accidente automovilístico camino a su casa de La Cumbre, un lugar de descanso y refugio adquirido varios años atrás, cerca de la casa donde vivió y escribió Manucho Mujica Láinez.

Carlos Gallardo: Destiempo

DESTIEMPO. En esta serie el artista realizó pequeños montajes.

Este jueves, el Malba, Mercedes Casanegra como curadora y Mauricio Wainrot, compañero de vida y de trabajo del artista, se unen para presentar este conjunto de obras, nunca antes vistas por el público, como una exposición homenaje y también para hacer realidad el último deseo de Gallardo. “Los ejes principales de Carlos siempre fueron el tiempo y la memoria, y estas fotos poseen un clima de raíz existencial, esa idea de que los seres humanos fuimos lanzados de la existencia. Es que no es la belleza del mundo a lo que remite su obra, sino a la fugacidad de lo que está detrás de las imágenes”, cuenta la curadora, mientras recorre la sala en la que cada foto ratifica sus palabras.

Así, con el foco puesto en la memoria de las cosas, en la mirada sobre lo que ha sido abandonado, y en el tiempo en incesante movimiento, se exhiben cuatro series de fotografías que el artista realizó en los años 2007 y 2008: Theatrum mundi, Vestigio (Errancias), Erratum y Destiempos. Las tres primeras ostentan un mismo escenario, el viejo puerto de Amberes que el artista visitaba mientras Wainrot trabajaba como coreógrafo del Ballet Real de Flandes. En Vestigio, los primeros planos de los elementos abandonados del puerto “se vuelven monumentales y denotan la nostalgia de una actividad que fue”, según palabras de Casanegra. Mientras que en Theatrum mundi y Erratum hay sutiles intervenciones de collage en forma de muñequitos y de algunos versos poéticos del escritor Hugo Mujica, respectivamente. En la serie Destiempos, el mismo tipo de muñecos aumentan su tamaño en fotos macro y se colocan en forma vital y dinámica “en antiguas cajas de baquelita con los meses y días del año impresos y también en engranajes de relojería … todas cosas que él acumulaba en su taller, que aún permanece intacto”, explica la curadora.

La exposición incluye también un video “que muestra la identidad multifacética del artista, que comenzó como diseñador gráfico y continuó realizando escenografías y vestuarios para los ballets dirigidos por Wainrot, tanto en el país como en el exterior”, reza el catálogo editado por el MALBA, y Casanegra habla con una sonrisa de “la perfecta dupla de 30 años que formaron con Mauricio: Carlos, poniendo la escenografía y el vestuario, con una impronta de color y vida maravillosa, y Wainrot dirigiendo a los bailarines hasta el cansancio”.

Por: Mariana Rolandi
Fuente: Revista Ñ

13.04
2010

Entre el material, cedido al archivo por el periodista e historiador Santiago Senén González, se destacan informes, documentos, actas y fotografías sobre los momentos clave del movimiento obrero en el país.

Perón firma el Estatuto del periodista profesional

DIA HISTORICO. Juan Domingo Perón, por entonces presidente, promulga el Estatuto del periodista profesional.

Informes, documentos, actas y fotografías sobre las primeras huelgas de los trabajadores gráficos o la promulgación del estatuto del periodista profesional, entre otros momentos clave del gremialismo periodístico de la Argentina, podrán consultarse a partir de junio próximo en el Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires “Doctor Ricardo Levene”.

Este material forma parte de una extensa colección donada por el reconocido periodista e historiador del movimiento obrero argentino Santiago Senén González al archivo dependiente de la Dirección Provincial de Patrimonio del Instituto Cultural de la provincia de Buenos Aires. En la colección se pueden encontrar fotos, libros, revistas, boletines, actas, diarios, gacetillas de prensa y otras publicaciones que reflejan -desde 1919 hasta 1970- la historia del gremialismo periodístico en el país.

Entre los documentos de la colección se destacan los informes sobre el primer intento de sindicalización y huelga de los gráficos, en 1919; los anteproyectos del estatuto periodístico y material fotográfico sobre el día en que el por entonces Presidente Juan Domingo Perón promulgó la ley 12.908 del Periodista profesional, en 1948.

“Se trata de un material interesante porque permite estudiar cómo se gestó el movimiento gremialista del periodismo” en el país, le contó a Clarín.com Senén González, quien además precisó que en el archivo donado se encuentra parte de sus trabajos como dirigente gremial.

Los archivos de esta colección estarán a disposición de los investigadores en el Archivo Histórico a partir del próximo 7 de junio, cuando se conmemore el Día del Periodista.

Santiago Senén González periodista e historiador especializado en el movimiento obrero argentino. Escribió más de una docena de libros relacionados a esta temática como -por ejemplo- El Poder Sindical (1978), La trama gremial (1993), El Hombre de Hierro (1999), El Sindicalismo en tiempos de Menem, junto a Fabián Bosoer y El Ave Fénix (2009), con Germán Ferrari. Fue Jefe del Informativo de Radio Buenos Aires y Director Periodístico de la Agencia de noticias estatal TELAM. Fue, además, profesor del Museo Social Argentino y de la Universidad del Salvador y dictó un posgrado de Historia Sindical en la UBA. Asimismo, integró comisiones directivas de la Asociación de Periodistas y de la Asociación de Corresponsales Extranjeros. Actualmente colabora con temas de su especialidad en el diario La Prensa y las revistas Todo es Historia y El Arca. Es creador y compilador del Archivo del Sindicalismo Argentino (ASASG), en la Universidad Torcuato Di Tella, inaugurado en el año 2005.

Fuente: Diario Clarín

12.04
2010

Todo el Siglo XX, atrapado por las imágenes de Cartier-Bresson

El fotógrafo mostró hechos y personajes que marcaron época y también gente común.
Como las de otros grandes artistas, la historia de Henri Cartier-Bresson (1908-2004) tiene su leyenda iniciática, un pasaje de iluminación que cambia al hombre y a su disciplina. En 1940 el joven fotógrafo fue atrapado por el ejército alemán y llevado a un campo de concentración donde lo encerraron durante 35 meses en los que realizó toda clase de trabajos forzados. Tras dos intentos de fuga fallidos, Cartier-Bresson se escapa y entonces ya no se detiene más, siempre con la cámara Leika y el pasaporte listos para la próxima imagen.

Henri Cartier-Bresson

Henri Cartier-Bresson - Francia 1938

Ayer, el MoMA (Museum of Modern Arts) de Nueva York inauguró una enorme retrospectiva de su obra titulada Cartier-Bresson: The Modern Century (Cartier-Bresson: El Siglo Moderno). La muestra, que también se puede recorrer de forma digital (www.moma.org) con los comentarios del curador Peter Galassi, incluye trescientas fotografías en blanco y negro -Cartier-Bresson nunca adoptó la película a color- que cubren toda la carrera y casi todos los destinos de uno de los grandes fotógrafos del siglo XX.

Cartier-Bresson no sólo fue uno de los padres del fotoperiodismo y el fundador de la mítica agencia Magnum sino también quien marcó dos de sus principales vertientes. Por un lado, fue la clase de fotógrafo que capturó la Historia. En la retrospectiva del MoMA se ven fotos de personalidades de la cultura como Coco Chanel, Truman Capote o Ezra Pound, momentos emblemáticos del Siglo XX como el funeral de Ghandi, los días posteriores a la caída del régimen nazi en Alemania o los días previos a la llegada del ejército comunista a Pekín. Pero a la vez, el grueso de su obra apunta en una vía paralela para el fotoperiodismo: la captura de imágenes cotidianas y el registro de la vida en las grandes civilizaciones de su época, con extensas series dedicadas a la China, la Unión Soviética y los Estados Unidos.
La muestra del MoMA, dividida en 13 secciones temáticas, tiene en la entrada tres enormes mapas en los que están marcados los incesantes viajes que Cartier-Bresson hizo alrededor del mundo entre 1930 y 1974, cuando se retiró, para dedicarse al dibujo.

La primera sección es un recorrido por sus fotos de la década del 30, imágenes con la huella de su militancia surrealista en la que se destacan los torsos de maniquíes desnudos, perros apareándose o una increíble serie sobre las prostitutas de la calle Cuauhtemocztin de la Ciudad de México, donde las mujeres asomaban las cabezas a través de las puertas como si fueran ganado.

En general, el recorrido abandona la cronología y opta por separaciones geográficas y temáticas. La muestra teje una mirada nostálgica sobre el Siglo XX, ese siglo moderno del título. En un extremo, están las fotos de personajes intocados por la modernidad, particularmente agricultores y artesanos. Luego, las crónicas de la destrucción y los horrores de la guerra. Finalmente sus ensayos sobre Estados Unidos, la Unión Soviética y la China de Mao, donde el eje central pasa por el registro de la vida urbana y el mundo del trabajo industrial.

Sin embargo, las andanzas de Cartier-Bresson están repletas de detalles oscuros sobre ese supuesto gran siglo que él observa y recorre. El emblema es una foto de 1962. Con el Muro de Berlín de fondo, un soldado y un civil cruzan la calle al mismo tiempo. El detalle prodigioso, sobre todo a ojos de este andariego incansable, es que al civil le falta una pierna.

Fuente: Diario Clarin