14.10
2010

Si hay un país donde la fotografía tiene una presencia especial es en Alemania. Quizás se deba a que este lugar sufrió guerras mundiales y holocaustos que dejaron millones de bajas, de huecos. Y son esos huecos los que la fotografía, aquí, pretende llenar. O marcar. Esto se puede ver hasta a nivel urbanístico, en las calles de las ciudades alemanas, donde por cada espacio vacío (que son muchos, ya fuera porque antes había un edificio que fue bombardeado o porque estaba el Muro), en su lugar, ahora hay una fotografía. Una especie de recordatorio a través de la imagen.
Juan Gelman y Gustavo Germano en la muestra "Ausencias" en Frankfurt
Por eso, la muestra de fotografías sobre los desaparecidos que está realizando Gustavo Germano en los subsuelos de la Iglesia de San Paulo (Paulskirche) de Frankfurt, trae consigo un peso impensado.

Cada obra está formada en dípticos, o sea, por dos fotos conjuntas, una familiar completa antes de la desaparición de la persona y otra treinta años después, reproduciendo la misma situación con el resto del grupo familiar pero el espacio que ocupaba el desaparecido ahora vacío.

Estas imágenes, en vez de intentar llenar los vacíos como lo hacen casi todas las fotografías aquí, los señalan. Les dan lugar. Indican la desaparición. Por eso a uno lo recorre un escalofrío cuando las contempla. Pero hay una diferencia fundamental entre la mayoría de las fotos -recordatorios de los alemanes y las fotografías- índice de Germano: las primeras recuerdan a los muertos; las segundas, recuerdan desapariciones. Son mucho más inquietantes. Y en el subsuelo de esta iglesia alemana, en medio de ciudades que arrastran tanta historia y tanta muerte, estremecen.

Por Mercedes Perez Bergliaffa
Fuente: Revista Ñ

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