02.06
2010

En sintonía con la celebración de Mayo, el diplomático Fernando Ras llegó de lejanas tierras indias para colgar en Palatina una muestra de fotografías que delatan su pasión por cierta arquitectura a la que ha bautizado “del progreso”. La materia fotografiada son casas, palacios y obras públicas enmarcadas por los años 1880-1930, el más largo período de crecimiento de la Argentina. Cinco décadas de oportunidades para una clase dirigente poderosa, decidida a materializar en los edificios y proyectos el lugar que nuestra patria ocupaba en el concierto de las naciones. En el código de Ras, “progreso” alude al destino promisorio, al horizonte de grandeza que todos imaginaban indefinido, asociado con la riqueza de la tierra y con las cosechas caudalosas.

Fernando Ras: BOLSA DE COMERCIO DE BUENOS AIRES. Escalera principal

Fernando Ras: BOLSA DE COMERCIO DE BUENOS AIRES. Escalera principal

Visto desde el atalaya de este conflictivo 2010, con frentes de tormentas financieras y nubes volcánicas capaces de detener en su marcha a cientos de miles de viajeros, aquella arquitectura inmortalizada por el fotógrafo diplomático parece un sueño; aunque menos heroico que el del Fitzcarraldo de Herzog, decidido a levantar un teatro de ópera en Manaos para que cantara el gran Caruso.

Su cámara se obstina, y éste es uno de sus mayores logros, en captar algunas “escenas” de los edificios; por ejemplo, los primeros planos y las vistas de las escaleras, pieza ornamental en la que el arquitecto-constructor encuentra la coartada perfecta para el lucimiento. Vaya como ejemplo lo hecho por Alejandro Christophersen, decano del legado de la École des Beaux Arts, en nuestros años de bonanza económica, distantes de la cruda guerra que azotaba a Europa.
La espiral de mármol de las escalinatas del Teatro Colón en el último tramo que lleva al primer piso, o la armoniosa curva de la escalera principal de la Bolsa de Comercio, proyecto de 1913 de Christophersen inaugurado en 1916, son botones de muestra. Un estupendo libro-catálogo editado por la Fundación Alón, con prólogo de su presidente Jacobo Fiterman, prolongará en larga vida la buena muestra de Fernando Ras cuando el diplomático haya regresado a sus ocupaciones cotidianas en su puesto de cónsul en Bombai, India. La limpieza de las imágenes y el intencional minimalismo de algunas locaciones (como el edificio de rentas de Carlos Pellegrini) resultan una hoja de ruta para entender cómo y qué mira Ras con el lente de su cámara; para entender por qué después de viajar por África y Asia eligió estudiar fotografía en Tokio con el canadiense Tim Porter. Me gusta especialmente cuando congela el momento de la arquitectura en riesgo. Alerta rojo.

FICHA . Arquitectura del progreso 1880-1930, fotografías de Fernando Ras en Palatina (Arroyo 821), hasta el 7 de junio

Por Alicia De Arteaga
Fuente: Diario La Nación

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